Pedro Santana

En su libro "El centinela de la frontera", Joaquín Balaguer presenta una revisión crítica de la historia militar dominicana, enfocándose en la figura de Antonio Duvergé para cuestionar lo que denomina el "mito" de las glorias militares de Pedro Santana.

La Batalla del 19 de Marzo (Azua)

Aunque Santana era el General en Jefe, Balaguer sostiene que el triunfo se debió a la intrepidez de sus oficiales (como Duvergé, Vicente Noble y Manuel Mora) más que a su propia pericia, ya que en ese momento Santana carecía de experiencia en el arte de la guerra. El libro destaca un hecho poco resaltado: tras la victoria, Santana protagonizó un abandono desordenado de Azua el 20 de abril de 1844, que tuvo proporciones de fuga nocturna. Este repliegue permitió que el enemigo reocupara la plaza sin resistencia, sembrando el pesimismo en las tropas y la población.

Inactividad durante "El Memiso"

Mientras Duvergé libraba una de las batallas más heroicas en El Memiso usando rocas y armas primitivas, Santana permanecía "ocioso con sus tropas" en Baní. Balaguer subraya que Santana desconfiaba de la capacidad dominicana y supeditaba el éxito a un "recurso de ultramar" (ayuda extranjera), mientras que Duvergé mantenía viva la moral del ejército a través de la acción directa.

El "Mito" de la Batalla de Las Carreras

"Las Carreras" no fue una gran batalla campal, sino una serie de tres escaramuzas de importancia militar secundaria:

Ausencia en la primera: Santana no estuvo presente en el primer ataque sorpresa contra el cantón.

Llegada tardía en la segunda: Según su propia confesión, Santana llegó al campo de batalla cuando sonaban los últimos tiros, fuertemente escoltado.

Tercer episodio: Fue solo una pequeña acción de guerrilla que causó pocas bajas.

Balaguer afirma que estas escaramuzas fueron abultadas con fines políticos por panegiristas como Buenaventura Báez para glorificar a Santana y justificar su ascenso al poder, otorgándole el título de "Libertador de la Patria" por una "simple asistencia a dos combates".

Usurpación de méritos en "El Número"

Balaguer argumenta que la verdadera resistencia heroica ocurrió en El Número, bajo el mando de Duvergé, y que fue este golpe el que realmente obligó al ejército haitiano a retirarse. Santana luego intentó destruir la reputación de Duvergé mediante procesos judiciales para elevar su propia figura sobre las ruinas de la de su rival, disminuyendo la importancia de El Número para exaltar Las Carreras.

Citando al historiador Emiliano Tejera, el libro concluye que en 13 años de guerra activa, Santana solo oyó los tiros del enemigo dos veces: en Azua (de donde huyó tras vencer) y en Las Carreras (donde peleó contra la retaguardia de un ejército que ya se retiraba). En contraste, Duvergé es presentado como el verdadero caudillo militar, cuya “planta de titán” quedó marcada en todo el territorio fronterizo.

“La verdadera voz de la historia, limpia como la del oráculo de Delfas, debía resonar más tarde en otra pluma más independiente y más digna, la de Emiliano Tejera. Hela aquí tallada en el material con que se tallan las verdades inmutables:

"El General Santana falta a la verdad en todo lo que dice del General Duvergé. Este, en unión del Coronel Francisco Domínguez, peleó heroicamente en "El Número" y quizá esta resistencia fue la causa de la orden de retroceso del ejército haitiano. El General Duvergé desde el 44 hasta el 49 peleó infinidad de veces contra los haitianos, y casi siempre triunfó.

Puso su pie victorioso en donde nunca lo puso Santana: en el territorio que Haití retuvo después de la proclamación de la independencia dominicana. Al contrario Santana, en los 13 años de guerra activa contra Haití, sólo oyó los tiros del enemigo dos veces: en Azua, de donde se derrotó después de haber vencido, exponiendo con esto la independencia de la República, y en Las Carreras, en donde peleó con la retaguardia de un ejército que se retiraba."

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