Los sectores conservadores, enemigos acérrimos de Duarte y de su ideario desde finales del siglo XIX, han intentado históricamente silenciar su visión de una nación soberana. Al ver cómo el pueblo dominicano reconoce sus aportes fundamentales como fundador de la nación, estos mismos sectores, herederos de quienes boicotearon su proyecto, lo persiguieron con saña y fueron indolentes al dejarlo morir en playas extranjeras, pretenden utilizar su memoria para fines hipócritas.
La juventud, que hoy se inicia en el conocimiento de nuestro único Padre de la Patria, debe conocer cómo fue combatido en vida hasta su muerte. Los conservadores, continuadores de aquel pensamiento político intentan ocultar los hechos que fueron perpetrados contra él. Los siguientes hechos contra Duarte deben ser conocidos por nuestros jóvenes:
1- Rechazo inicial de la burguesía conservadora a la idea de independencia pura, prefiriendo el "separatismo" solo como un medio para buscar la protección de una potencia extranjera.
2- La persecución de Charles Hérard en 1843, facilitada por dominicanos "hijos espurios" que denunciaron los planes revolucionarios y el liderazgo de Duarte.
3- El primer exilio forzado en 1843 hacia Curazao y Venezuela, alejándolo del control directo del movimiento mientras las élites conservadoras comenzaban a ganar terreno.
4- La firma del Manifiesto del 16 de enero de 1844, redactado por Tomás Bobadilla, que sustituyó el ideal de "Independencia" de Duarte por el concepto de "Separación", abriendo la puerta a la intervención extranjera.
5- La traición de Tomás Bobadilla apenas doce días después de la independencia, al intentar vender la república mediante el Plan Levasseur, ofreciendo Samaná a Francia a perpetuidad.
6- La manipulación para enviar a Duarte al frente sur (Baní) en marzo de 1844, con el objetivo de enfrentarlo militar y políticamente a Pedro Santana.
7- El sabotaje de Pedro Santana en Sabana Buey, quien se negó a ejecutar planes ofensivos con Duarte y forzó a la Junta Central Gubernativa a retirar al Patricio del campo de batalla.
8- El discurso difamatorio de Bobadilla en el Congreso de San Cristóbal, donde calificó a Duarte de "joven inexperto" que solo había comprometido la seguridad pública.
9- El golpe de Estado conservador del 12 y 13 de julio de 1844, cuando Santana ocupó la capital para anular el predominio de los liberales nacionalistas.
10- La Proclama de Santana del 28 de julio de 1844, en la que tildó oficialmente a Duarte de "anarquista" y de tener "aspiraciones criminales" contra la nación.
11- El encarcelamiento de Duarte en Puerto Plata en agosto de 1844, tras ser arrestado por orden de Santana mientras realizaba labores de organización en el Cibao.
12- La expulsión y encarcelamiento de su familia y tíos, tratándolos como criminales comunes y despojándolos de sus bienes para debilitar la base moral del prócer.
13- La sentencia de la Junta Central Gubernativa del 22 de agosto de 1844, que declaró a Duarte y sus compañeros "traidores e infieles a la Patria", condenándolos al destierro perpetuo bajo pena de muerte.
14- El exilio forzado en septiembre de 1844 hacia Hamburgo, realizado mientras Duarte sufría graves fiebres, lo que simbolizó el triunfo del sector anexionista sobre el nacionalista.
15- La política exterior anexionista sistemática de los gobiernos de Santana y Báez durante la Primera República, que buscaba el protectorado de España, Francia o Estados Unidos, negando el proyecto soberano de Duarte.
16- La campaña de ridículo y descrédito orquestada por intelectuales conservadores y órganos como El Grillo Dominicano, que presentaban el gobierno idealista de Duarte como una "Insula Barataria".
17- La firma del Tratado de Anexión a España en 1861, la culminación del pensamiento conservador de Santana que Duarte había combatido desde 1838.
18- La anulación sistemática de Duarte en la historiografía oficial de mediados del siglo XIX, donde Santana y Báez eran ensalzados mientras el nombre del fundador era silenciado.
19- La recepción "fría" y política del Gobierno Provisorio de la Restauración en 1864, que vio en su regreso un obstáculo para los nuevos caudillos militares.
20- La intriga pagada de la prensa de La Habana en 1864, que circuló noticias falsas afirmando que la presencia de Duarte dividía a los restauradores, dándole a sus enemigos internos el pretexto para alejarlo.
21- Su marginación a través de una "misión diplomática" en Venezuela en 1864, una estrategia de los dirigentes de la Restauración para sacarlo del territorio nacional y evitar su influencia política.
22- El abandono financiero por parte del gobierno de Gaspar Polanco, que dejó a Duarte en Caracas sin recursos ni ratificación de su cargo tras el fusilamiento de Pepillo Salcedo.
23- El predominio del partido baecista tras la Restauración en 1865, lo que impidió que Duarte regresara al país por falta de garantías para su vida y sus derechos.
24- La extrema miseria y abandono social en Caracas, mientras el Estado dominicano, dominado por sus antiguos adversarios, ignoraba sus necesidades básicas hasta su muerte.
25- La persistencia de la "fracción miserable" (los conservadores) en el poder hasta 1876, quienes, según las últimas cartas de Duarte, continuaban vendiendo la patria al extranjero (en referencia a las gestiones con Estados Unidos).
"Un conflicto descarnado enfrentó a liberales y conservadores como cuestión neurálgica a lo largo de los acontecimientos. La corriente conservadora fue ganando cuerpo desde antes del 27 de febrero, al grado que a la postre terminó imponiéndose en el naciente Estado. Duarte y sus compañeros fueron derrotados como expresión de realidades en torno a las cuales emergió la nación dominicana."
Roberto Cassá, Antes y después del 27 de febrero
Retomar la misión inconclusa de Juan Pablo Duarte exige abrazar su nacionalismo radical y anticolonialismo militante como bandera de lucha frente a la "fracción miserable" que históricamente ha intentado enajenar la soberanía nacional a cambio de privilegios económicos. Es imperativo repudiar a las élites conservadoras que han desvirtuado su legado mediante una "divinización" artificiosa, buscando imponer una mansedumbre cívica y conformista que contradice la esencia del Duarte revolucionario y políticamente activo que nunca transigió con tiranos ni potencias extranjeras. Para completar su obra, las nuevas generaciones deben rescatar al Duarte de carne y hueso y desmantelar el mito espurio de la tríada, “una construcción política impuesta por el lilisismo”, Jimenes, 1970. Para nivelar la pureza del Patricio con figuras de trayectoria inconsistente, devolviendo finalmente a la política su dignidad como herramienta de liberación nacional y justicia social.
Fuentes:
1- Antes y después del 27 de febrero. Roberto Cassá.
2- Critica Histórica, Leónidas García Lluberes.
3- El Mito de Los Padres de La Patria. Juan Isidro Jimenes Grullón.
4- La Ideología Revolucionaria de Juan Pablo Duarte. Juan Isidro Jimenes Grullón
5- Sociología Política Dominicana, Tomo I. Juan Isidro Jimenes Grullón.
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